El tic tac del hospital es una melodía lenta de noches en vela y días de esperanza, un guión lento pero efectivo, una serenata a veces pausada y a veces acelerada, una armonía sonante y disonante tal cual vaivén provoca un paro o acelero del corazón.

Dicen las almas que aguardan en las noches en vela que sus sueños explican historias con remordimientos del pasado con arrepentimientos apesadumbrados e inquietudes sin solventar. 

Son los serenos en la aurora que atestiguan con actos de auxilio, exculpaciones en vida anhelados para persistir en convinciones hipócritas de fábulas sin tramitar.

Es la melodía del hospital cuyo acorde te hace vibrar, una tonalidad que invita a oscilar entre un mundo y otro, entre un muro y otro o en un sueño a veces sin final.